Para entender la dimensión del actual momento del Real Madrid, hay que mirar unos meses atrás. Concretamente al 19 de junio de 2025 en el Hard Rock Stadium, durante la fase de grupos del Mundial de Clubes. Aquel duelo frente al Al Hilal sirvió como auténtico banco de pruebas para los blancos. Fran García abrió la lata en el minuto 35, aunque la alegría duró poco. Rubén Neves igualó la contienda de penalti poco antes del descanso. Fue un choque áspero, bronco por momentos. Vinícius Júnior vio la amarilla muy pronto, en el 16, mientras que los saudíes terminaron cargados de amonestaciones en el tramo final con Neves, Al Qahtani y Al-Harbi.
Xabi Alonso aprovechó esa cita para agitar el banquillo. Arda Güler dejó su sitio a Asencio nada más arrancar la segunda mitad. Luego entrarían Alexander-Arnold por Lucas Vázquez y Brahim Díaz por Rodrygo. El carrusel de cambios culminó con la entrada de canteranos como Víctor Muñoz por Vinícius y la rotación en la medular dando descanso a Bellingham por Modric. El cuadro saudí hizo lo propio moviendo sus piezas con Malcom, Cancelo o Renan Lodi. Aquel exigente rodaje internacional forjó el carácter de una plantilla que hoy se juega la vida.
La hora de la verdad en el feudo azulgrana El calendario no da tregua. Ahora, la atención se centra única y exclusivamente en el tercer y definitivo Clásico de la temporada 2025-26. El domingo 10 de mayo, a las 21:00 hora peninsular, el mundo entero se detendrá. Las televisiones ya calientan motores para la retransmisión internacional, fijada a las 20:00 en el Reino Unido y en diferentes franjas americanas. La expectación es máxima. Todo apunta a que este partido decidirá el campeón de La Liga. Si el Barcelona suma los tres puntos, prácticamente sentenciará la defensa de su corona. Los merengues, por el contrario, necesitan asaltar el campo rival para dar un vuelco a la clasificación y soñar con el título doméstico.
Un fortín llamado Camp Nou La empresa no será nada sencilla para el conjunto madridista. Los hombres de Hansi Flick han convertido el recién estrenado Camp Nou en una trampa mortal para sus adversarios. Suman catorce victorias consecutivas en casa entre todas las competiciones desde el pasado mes de noviembre. Absolutamente nadie ha logrado arañar un solo punto allí. Pese a las dudas generadas lejos del Bernabéu durante gran parte del curso, el Madrid llega con la moral reforzada. Conquistar plazas complicadísimas como los estadios del Benfica, Celta de Vigo y Manchester City en las últimas cinco semanas les ha devuelto la confianza. Saben sufrir fuera de casa. Aun así, la presión recae sobre ellos, ya que el empate le vale al cuadro local, mientras que a los visitantes solo les sirve ganar.
Cuentas pendientes y sed de revancha La balanza de los enfrentamientos directos está totalmente equilibrada esta campaña. El Real Madrid se llevó el duelo liguero de octubre por 2-1. Meses después, en enero, los catalanes levantaron la Supercopa de España tras imponerse por 3-2. Aquella noche el Barcelona tiró de épica, desperdiciando su ventaja un par de veces hasta que Raphinha firmó el tanto decisivo.
Esa final dejó una espina clavada en el vestuario blanco. Xabi Alonso tuvo que hacer auténticos malabares en defensa en Yeda, alineando a Aurélien Tchouaméni como central y a Raúl Asencio en el lateral derecho. Kylian Mbappé apenas pudo disputar unos minutos en la recta final partiendo desde el banquillo por culpa de unos problemas de rodilla. El once que pisará el césped catalán será radicalmente distinto. Con las cartas sobre la mesa, la gran batalla del fútbol español está servida.